Donde estas que no te veo, el cielo se ha nublado, y no
son estrellas las que se ven. Perdí mi brújula y no sé dónde buscarte ni dónde
encontrarte.
Siento que estás aquí, allí cerca del mar, un lugar mágico, y lleno de vida, de vitalidad, de buena vibra.
Mis pies se dibujan en la arena, con cada pisada, y el agua moja mis dedos arrugados por el frio del alba.
Escucha…todo se detiene, que difícil es describirlo, pero qué bello es sentirlo. Siento tan cerca la brisa, que pareciera un susurro en mis oídos, que me habla y se detiene en un solo momento, un solo lugar.
En cámara lenta las olas despliegan su belleza y nada más. Sólo tú y yo. El susurro, el alma y algo más… una tibia sonrisa encarna en el horizonte, con un endemoniado brillo, el cual no pasa desapercibido. Mis ojos cual dos espejos de vidrio negro se aclaran ante tanta luz.
Estás en plenitud, quitando todo y volviendo a salir otra vez, dejando correr el tiempo, el clima y cualquier contexto ajeno a ti. No sin más quitas lo cubierto y haces enrojecer mi piel, tu brillo se maximiza en mi pupilas que junto con mi boca semiabierta quedan atónitas, al igual que el mundo entero, que comienza todo con tu inmensa presencia.
Lo que oigo luego con más detenimiento es un latido, de inmediato otro y continúa su curso. Ese silencio, esa paz, esa tranquilidad, eso es lo que me otorgas. Mi espacio, mi escape, Mi guarida.
Siento que estás aquí, allí cerca del mar, un lugar mágico, y lleno de vida, de vitalidad, de buena vibra.
Mis pies se dibujan en la arena, con cada pisada, y el agua moja mis dedos arrugados por el frio del alba.
Escucha…todo se detiene, que difícil es describirlo, pero qué bello es sentirlo. Siento tan cerca la brisa, que pareciera un susurro en mis oídos, que me habla y se detiene en un solo momento, un solo lugar.
En cámara lenta las olas despliegan su belleza y nada más. Sólo tú y yo. El susurro, el alma y algo más… una tibia sonrisa encarna en el horizonte, con un endemoniado brillo, el cual no pasa desapercibido. Mis ojos cual dos espejos de vidrio negro se aclaran ante tanta luz.
Estás en plenitud, quitando todo y volviendo a salir otra vez, dejando correr el tiempo, el clima y cualquier contexto ajeno a ti. No sin más quitas lo cubierto y haces enrojecer mi piel, tu brillo se maximiza en mi pupilas que junto con mi boca semiabierta quedan atónitas, al igual que el mundo entero, que comienza todo con tu inmensa presencia.
Lo que oigo luego con más detenimiento es un latido, de inmediato otro y continúa su curso. Ese silencio, esa paz, esa tranquilidad, eso es lo que me otorgas. Mi espacio, mi escape, Mi guarida.
Me encanto, super dulce.Espero sigas escribiendo.Saludos:)
ResponderEliminarMuchas Gracias por el aporte, si éste es el comienzo de todo, estaremos en contacto.
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