Tan aislado parecía estar, y no. Estaba a segundos de tu
llegada, a instantes de tu encuentro, en un plano desconocido, tal vez desnudo
de pensamiento, sin ideas claras, sin ningún futuro.
Silencioso buscaba…mientras recordaba las imágenes dispuestas
en ese espacio, que tomamos para pensarnos, para explayarnos, para dibujarnos,
tan sólo imaginaba…
Secretos inconscientes despertaban ante mí, sin tacto
alguno de lo que ocurría, de lo mal que me sentía, y de lo feliz que me puse al
verte…
Nevada cercana, pero a su vez inquieta, desaparecida en
el cielo, escondida a la vista del ojo
humano, pero viva en el tacto y en mis manos.
Te crucé con una fugaz mirada, el espejo brilló al notar
tu esencia, el frío de la mañana no me detuvo, cruce el sendero para tu
encuentro.
Y…allí estabas, que explicar con palabras lo que mis ojos
pueden recitar en un sinfín de oscilaciones…
Tal belleza muestras en tu caminar, palpitando cada paso
contra el suelo, y tu cabello que se desplaza de lado a lado, acompañando la
melodía de los pinos que danzaban a nuestra par.
No descanse un solo segundo, no podía dejar de mirarla,
disimulé, logré ceder e intenté.
Pero de algún modo, sin pretexto, me oculté en tú mirar,
en tu dulce sonrisa, y en tu tierna y pequeña trompita.
Un golpe al tablero de ajedrez, un movimiento que mi
cabeza no planeó, que mi mente descuido y que yo sin pensar, pude disfrutar…
Pude disfrutar…de tú mirar
MJS